Yo fuí testigo

“Yo fui testigo” eso me dijo un día mi amiga Mariana en una charla que tuvimos sobre mi evolución y cambio de vida. Fué  ahi donde se me ocurrió crear este espacio  para que mis amigos, mi familia y la gente que me rodea cuente como vive y siente todo este camino que recorrimos juntos. Cada uno seguro que tiene una mirada diferente pero estoy segura que todos pueden ver el lado positivo y a todos nos une lo mismo….la esperanza de sanar día a día un poco mas! Gracias por acompañarme y por ayudarme a superarme a cada minuto un poco mas. Los quiero y sin el apoyo y el amor de cada uno esto no hubiera sido posible…

 

12 respuestas a Yo fuí testigo

  1. Patricia Gonzalez dijo:

    Hola!😊 que bueno encontrar un espacio con personas que le pasan y sienten cosas como yo. Gracias!!! Convivir con el dolor no es fácil, pero no pierdo la fuerza que sale de mi interior, ahi a veces también pienso que tengo artritis, pero se regenera y vuelvo a luchar. No perdamos la esperanza y acompañemos el cambio que llego a nuestra vida, de la mejor manera. Nuevamente gracias por aparecer en este camino! Abrazo desde Bs. As
    Patricia, 38años.

  2. soledad dijo:

    me gusto mucho conocer tu blog, realmente eres una inspiración para quienes hemos padecido de artritis y estamos en recuperación.

  3. Kari dijo:

    Que bello es escuchar las palabras del alma, que verdad mas llena de armonia que la de las puertas y la de las elecciones. Tengo un profundo y sincero amor por Sole y su familia, a nosotras tambien nos unieron puertas, ventanas y escaleras y las recuerdo con un profundo respeto ya que nos permitieron compratir un tramo de nuestras vidas.
    Te acompaño, te admiro y me emociono muchisimo leer lo que escribio Marian.
    Comparto tu Felicidad de hoy!
    Besitos y abrazos. Kari

  4. Mariana cannellotto dijo:

    Querida Sole: Antes que nada Muy Feliz cumple!!!!!, es para mi un orgullo verte hoy en este lugar, llena de fuerza y esperanza, luchando desde el amor y por el amor, yo fui testigo de lo duro y lo dificil, del desconcierto y la desesperanza, del dolor y la angustia, y te vi sobreponerte a todo luchando con mucho esfuerzo y en muchos casos con pocas armas, asi que querida amiga quiero felicitarte por todo lo que hiciste y lo que seguis haciendo, no te detengas!!!!!!, gracias por permitirme entrar en tu vida, por compartir conmigo muchas cosas, cosas que me han enriquecido mucho como persona y profesional, Te quiero mucho mucho!!!!!

    • Marian!!!! cuanto te quieroooo y lo sabes!!!! No lo dudes que sos parte de mi historia y siempre estuviste “ahi” en las subidas y en las bajadas ayudandome, aconsejandome, conteniendome y dandome todo tu apoyo!!! Gracias Marian por entrar en mi vida, por quererme y cuidarme siempre!!! Sos una gran amiga, una gran persona y una excelente profesional!!!! Vos me enseñaste mucho mucho y hoy muchas palabras tuyas las tengo presentes dia a dia!!!! Te quiero!!!!

  5. Mariana dijo:

    FELIZ CUMPLE MI QUERIDA HERMANA DE LA VIDA, COMO REGALO, EL PRIMER CAP. DE LO PROMETIDO. TE QUIERO Y ADMIRO!!!!
    Capítulo uno: “La puerta que provocó el ENCUENTRO”
    Dicen que cuando una puerta se abre…pueden pasar muchas cosas, en este caso, como en “Alicia en el país de las maravillas”, que yo estuviera parada en el hall de entrada del edificio de la calle Echeverría esa tarde, fue el inicio del continuo abrir y cerrar de puertas, puertitas, portones y más….
    Conocía a Sole de casi toda la vida, conservo esos recuerdos difusos que terminan haciéndole creer a uno que nos conocemos desde que nacimos… no es así. Vivimos en el mismo edificio casi toda nuestra vida.
    Para comenzar esta historia, el recuerdo que más viene a mí, es el de las noches de los fines de semana de nuestra adolescencia, cuando la juventud del edificio se encontraba en la Planta Baja, a esa hora que estipulan las modas para salir de pachanga por ahí.
    Cada uno partía con su grupo de amigos, o con su noviecito del momento, pero por algunos minutos, todos coincidíamos en el “te espero abajo”.
    Ahí aparecía ella, la chica del 17, desplegando sus interminables piernas y su larguísimo pelo, con su cara super fresca y unas minifaldas que a las que apenas medíamos 1m 63cm de altura nos llenaban de envidia.
    Pasaban los años y nos veíamos todos con todos, los hermanos del 3º, los del 17º, las del 9º, los del 4º, etc. etc. sin contar que seguramente eras amigo del que aparecía a buscar a tu vecino porque era del “Manuel Belgrano”, o de “La Misericordia” o de “Las Esclavas”, nos terminábamos conociendo, aunque sea de vista, todos con todos.
    Desde muy chiquita soy maestra, Maestra Jardinera, esas maestras que llevan la profesión en el alma. Las puertas que se abren siguen siendo muy interesantes de explorar cuando uno siente que las cosas no pasan por casualidad.
    La puerta de la terraza, esa que abríamos para ir a tomar sol, varios de los que nos encontrábamos abajo antes de salir y los adultos que se agregaban a un plan que hace años no preocupaba a nadie (ni siquiera llevábamos protector solar) me permitió conocer a Diana, la mamá de Sole, quien en ese entonces era Directora del Jardín Maternal del A.C.A. más conexión, más cosas en común con esas mujeres de esa familia del 17º.
    Las puertas seguían abriéndose y cerrándose, me encontraba con todos en el ascensor, en el supermercado, en la vereda y siempre y sobre todo con Diana había algún tema que tocar. Así se fueron abriendo pero también cerrando puertas, falleció mamá, me fui a vivir a otro lado, Sole viajó a España, cerró el Jardín Maternal del A.C.A, Diana compró un departamento en el 2º piso, etc.
    Pasaron años de años, volví a vivir al piso 9 del edificio de la calle Echeverría, con mi marido, Gustavo y con mi primera hija, Camila.
    Las puertas se siguen abriendo y cerrando, en la Planta Baja, Diana me contaba de sus viajes a España, de su libertad luego del cierre del A.C.A, de sus estudios, de vez en cuando un “Hola que tal” a Diego, el hermano de Sole, que pasaba de visita a ver a su madre.
    Y las puertas se abren, nació Luna, la hija de Sole, nació Lola, mi segunda hija y los años se abren y se cierran y las puertas pasan, o al revés, como cada uno quiera.
    Una tarde, de nuevo en la Planta Baja del edificio de la calle Echeverría la puerta del ascensor se abrió y quien estaba adentro, a punto de salir de él con mucha dificultad hizo que una puerta se cerrara dentro de mí de un gran “portazo”, como uno dice cuando la empuja fuerte el viento y es sorprendido su susto de la explosión, del golpe, del shock.
    Busqué las miradas, busqué en la mirada de Diana la aprobación de lo que veía, busqué ver por primera vez la cara de Kike, el marido de Sole y al final, busqué en Sole, ver a Sole y con mucho esfuerzo, ella y yo pudimos decirnos algunas palabras.
    Nada más, algunas palabras que hasta creo, no entendí y tampoco alguno de los presentes entendió de mí…
    Las puertas se abrieron y se cerraron en mi corazón millones de veces, el pobre quedó todo estirado, arrugado, moretoneado, estrujado, dolorido, buscando razones, fuerza y dando vueltas y vueltas para tomar ánimo y aparecer. Mi corazón decía todo el tiempo, “tenés que bajar, tenés que tocar el timbre, hay una nena (Luna) que puede estar en tu casa mientras su mamá descansa, o va al médico o lo que fuera”, porque hasta ese momento, mi imaginario imaginaba, sólo imaginaba, ya que no tenía ninguna información de cómo era la vida de Sole, de Diana y de Luna acá.
    Lo que tengo para compartir a partir de acá llegó un mes después, cerré la puerta del noveno “C” y muerta de miedo toqué la puerta del 2º ”B”, se abrió y de una vez y para siempre, encontré a dos de las personas que hoy ocupan y ocuparán por siempre un lugar de privilegio en mi corazón…
    Cierro ahora esta puerta, para ir de a poquito evocando el recuerdo ya que cuando lo escribo, estudio y aprendo de la lección que cada una de las tres se dio a sí misma y a cada una de las otras.

    Dicen que cuando una puerta se abre…pueden pasar muchas cosas, en este caso, como en Alicia en el país de las maravillas, que yo estuviera parada en el hall de entrada del edificio de la calle Echeverría esa tarde, fue el inicio del continuo abrir y cerrar de puertas, puertitas, portones y más…
    Continuará…
    Te quiere, Marian.

  6. MARIO dijo:

    yo fui testigo de tu alegria de tu juventud querida soledad aprendi muchas cosas de vos,hoy me seguis alentando me estas dando fuerza con este blog un beso grandote para vos y tu hermosa familia y uno para tu madre Mario

    • Mario querido cuantos recuerdos y cuantas horas de trabajo juntos!!! gracias por escribir y leer el blog y me da mucha alegria poder transmitirte fuerzas para salir adelante!!!! vamos mario!!!! te mando un fuerte abrazo para todo la flia. Un beso enorme!!!!!

  7. Fer dijo:

    Desde el día en que tu madre me contó lo que te estaba pasando comencé a orar por tu salud, sin conocerte, pero basado en el amor y agradecimiento que siento por ella. Desde ese dia, todas las mañanas, mandé al universo mi deseo y esperanza de que superaras el obstáculo que la vida te puso delante. Este blog me confirma que aprendiste la mejor de las lecciones que te puede dar la vida, la de que cada persona tiene una misión y que debe hacer el mayor y mejor esfuerzo para llevarla a cabo. Gracias por tu aliento. Fer.

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